19/8/08

HOMO HOMINI LUPUS


Bueno, hoy se inauguró la exposición de las tesis de grado de artes plásticas de la Universidad Nacional de Colombia, entre las que está expuesta la mía. Como llevo alrededor de un mes desayunando, almorzando y comiendo tesis, quisiera compartir con todos ustedes, mi escueto pero selecto público, el texto que aparece acompañando el montaje. El texto completo de la tesis no creo que lo publique.

IMAGEN / LENGUAJE / ESPACIO

Las imágenes que conforman el proyecto Homo homini lupus no solamente simulan características propias de la fisionomía humana, también se convierten en elementos de una metáfora expandida en el espacio. Cada una de ellas representa dentro de la composición un papel específico, inherente a las características de su estructura formal pero también a la función que cumplen en el mundo real, como fragmentos de una realidad que en este trabajo fragmento y vuelvo a construir, buscando crear un simulacro, un collage mental en el que se entrelacen muchas preguntas distintas.



El hombre es el lobo para el hombre: somos antagonistas permanentes en todas las historias, y repudiamos al otro tanto como lo necesitamos. Para sobrevivir necesitamos de todo nuestro ingenio, y nuestra fuerza quiere siempre aplastar a todo aquel que se plante en nuestro camino, todo aquel que pueda hacerse con lo que consideramos nuestro.


Este es el resultado de un triple proceso: dibujar, fragmentar, sintetizar. No deja de ser un dibujo, que en este caso usted puede recorrer. Es la taxonomía de un gesto, de la cual nace un conjunto simbólico. Su complejidad, sin embargo, es solamente una ilusión. Es la recreación de un acto natural a nosotros, dividido en tantas capas como formas existen de llevar a cabo la agresión, como un puente que tendemos entre nosotros y los demás. No deja de ser un dibujo, pero está compuesto de muchos otros dibujos. Es un collage hecho para repetirse una y otra vez en la mente de quien lo ve y lo recorre, atendiendo a las imágenes que se entrelazan a medida que pasa entre los paneles.


La taxonomía es un ejercicio disponible fuera de los límites de cualquier disciplina; podemos diseccionar cada parte de nuestra realidad y convertirla en un ejercicio de cualquier tipo. Se puede ver a través de cada uno de los paneles porque todos reunidos conforman el bastidor que he elegido y en el que se reúne toda la imagen que sintetiza el trabajo. Ninguna está completa separada de las otras, es un trabajo que busca forzar al cerebro a crear una imagen general y dinámica que salga de las muchas posibilidades de conformación que permite un material translúcido.

Este es un trabajo que no tiene una sola versión. Es un simulacro, porque busca no diferenciarse mucho de acciones tan sencillas como cambiar los canales de una TV, caminar por la calle u hojear una revista. No es tampoco un trabajo mediático porque no está completo. Existe un discurso, pero no una respuesta. Posiblemente disfraza un planteamiento ideológico en las muchas preguntas o vacíos que se ciernen entre imagen e imagen, el espacio que configura una parte fundamental de esta propuesta de fragmentación.


11/8/08

Recordar es vivir: Consideraciones sobre el fin del mundo


Este es un texto que escribí hace ya mucho rato para el blog de parodiario, el 11 de noviembre de 2006. Hechas algunas correcciones, y mientras termino mi tesis, he acá este artículo rescatado de entre las brumas del recuerdo:

Mi prima, cuyo nombre me reservo, me dijo ayer viernes que hoy, sábado 11 de noviembre del año del Señor de 2006, según los cálculos de los sabios y legendarios y milenarios mayas, se abrirá un portal entre las 11:00 a.m. y las 11:00 p.m., en lo que se conoce como “Tiempo del no tiempo”, y que de esta manera empezará una serie de cataclismos, durante los cuales la tierra cambiará de vibración a una más alta y la gente que no lo soporte empezará a morir, en medio de una ola de catástrofes naturales y muertes súbitas. En resumidas cuentas, es el inicio del fin del mundo, que durará seis años (En plena era de la información y uno esperando seis años a que se acabe el mundo, tiene huevo el que se inventó el plancito).


Supongo que de aquí en adelante nos veremos sometidos a una serie de pruebas emocionales impuestas por nuestra madre naturaleza; poco a poco veremos inundarse las ciudades que quisimos visitar tantas veces, mientras el suelo se agrieta bajo nuestros pies. Las celebridades van a estar más ocupadas que nunca haciendo todo tipo de eventos de caridad y grabando discos cuyos fondos estarán destinados a socorrer a las muchas víctimas de la ira de dios, o del destino natural del universo, que viene siendo lo mismo.


Y así, mientras muchas personas condenan a los homosexuales y a los comunistas, a las sectas satánicas y a los ateos por desatar la ira del dios vengador, hordas furibundas saquearán las tiendas de electrodomésticos, sin considerar lo importante que va a ser en las siguientes semanas una lata de arvejas o un bulto de arroz. El fin del mundo aparecerá en todas las cadenas noticiosas y en pocos días DirecTV va a tener los derechos exclusivos de su transmisión. Colombia venderá caro por fin su espacio aerostático y podremos ver imágenes de todo el mundo ahogado en olas y olas de agua o incinerado por trombas de fuego, hablando en lenguas y haciendo cola a la entrada de la iglesia de garaje más próxima para buscar la salvación que no buscaron antes, en las manos de Jesucristo, de Walter Mercado, de Rael, de Maradona. A las puertas del primer ovni que venga a llevarnos, o solicitando una cápsula criogénica a ver si les aguanta hasta que se drenen de nuevo los océanos.


Por fin muchas personas van a cumplir su sueño de vivir en una película, de ser héroes o víctimas, verán más helicópteros de los que en su vida han visto, más ambulancias, más balsas de salvamento; se sentirán en Titanic y en la guerra de los mundos. ¿Es hora de rezar? No, porque mucha gente se va a sentir viva por fin, todos los que alguna vez estuvieron pudriéndose en sus oficinas esperándose a que llegaran las cuatro o la hora que fuera por fin podrán salir nadando de sus décimos pisos, ir a todos los funerales y recepciones a los que nunca estuvieron invitados, ser recordados con cariño por sus congéneres y pelear en la calle contra el de la oficina de al lado por el mismo frasco de mermelada Comapán de piña que días antes dejaran de lado en el supermercado. Ya no habrá más zonas de no fumadores y los que fumamos ya no tendremos que vivir preocupados por el cáncer. Ocuparemos nuestra cabeza en pensar en dónde están nuestros amigos de Facebook y extrañaremos las conversaciones insulsas que nunca tuvimos, tendremos todos los días un momento de reflexión, ¡como en año nuevo! De ahí en adelante todos los días podrán ser el último.



Los habitantes de los barrios de invasión y en general “los pobres” se divertirán viendo a los ricachones sufrir por cosas que perdieron, o enfrentarse, como lo han hecho ellos siempre, a las inclemencias del tiempo y la mala vivienda, al hambre y a la desolación. Se sentirán mejor preparados que cualquiera para enfrentar estos impasses y seguir de largo. Se acabará la angustia existencial, estando todos muy ocupados en nadar, esquivar escombros o salvar la comida que podamos. Por fin los gringos van a estar en igualdad de condiciones con nosotros, los famosos ya no serán V.I.P. y todos vamos a estar en las mismas, a ver quién es tan machito. Todos tendrán la muerte romántica que siempre soñaron y nadie tendrá que ir al colegio o cumplir con tareas. Ya no va a haber bouncers en los bares ni papeleos enormes para cualquier trámite, porque ni siquiera va a haber trámites. Toda la plata que la gente ahorró con tanto esfuerzo en los bancos ya no servirá de nada.


Pero tal vez todo siga igual: Los Estados van a construir arcas y refugios para llenarlos con los que puedan pagar la instalación y la nueva religión de los noelianos va a instalar barcos enormes de fabricación casera en las ruinas para luego encallar en las grietas de las calles y llenarse de ratas y ñeros, mientras los volcanes eructan enormes nubes de ceniza y vomitan ríos de lava. Mil palomas se van a posar en los lugares altos sin hacer pacto alguno y las ballenas no van a tener en dónde suicidarse.


Van a sobrevivir muy seguramente los ganadores de los reality shows como survivor o la expedición robinson, se van a salvar los libros de autoayuda y los charlatanes van a ganar más adeptos. Los gobiernos como el nuestro aprovecharán el Apocalipsis para desviar la atención de la plata que seguirán robando, de los horrores que seguirán cometiendo, y la gente va a seguir viendo la televisión para ver el cubrimiento del Apocalipsis en vivo y en directo y así olvidar que les está pasando a ellos. Todas las líneas de teléfono que queden sirviendo van a ser ocupadas por hordas de personas en todo el mundo llamando a los programas de la mañana a contar cómo les ha ido hasta ahora en el fin de los tiempos, y Jotamario desde un búnker les recomendará que recen a sus ángeles y los oirá con cara de paciente de lobotomía. Si algún país sobrevive intacto se proclamará como potencia mundial y seguirá matoneando a los otros países que hayan quedado desvalidos, ahora impulsado por aquello de que sobrevive el más fuerte. Lo peor de todo: Andrés López será recordado como el último gran comediante de nuestro país. Si sobrevive, va a montar una comedia sobre las cosas idiotas que la gente hacía antes y durante el cataclismo, para que todos añoremos esos días en que la gente se reunía a hacer cosas que en ese momento nos parecerán chistosísimas.


Es común que la gente le tema al fin del mundo, cuando cambian los tiempos y en el principio de los milenios, sobre todo si hay tantas señales de que las cosas van a acabarse, y sobre todo si los mayas eran tan sabios que lograron la fórmula rejuvenecedora que Esteban Mayo vende en el canal Infinito. La verdad es que no me importa si los mayas tienen o no razón y si así es nadie podrá evitarlo, entonces menos aún importa. Lo que sí es seguro es que todos, y así lo supongo porque me ha pasado, en algún momento del día, mientras montamos en un bus lleno en una calle trancada con la vallenata a todo volumen, trabajamos horas inacabables en un escritorio frente a un computador, vemos las noticias y las telenovelas, nos molestan en el colegio o hacemos una fila en una oficina del estado, en fin, llega un punto de nuestros días en que, aunque sea por un segundo, deseamos que empiecen a estallar los volcanes, lluevan bolas de fuego o se inunde nuestra ciudad, para ver si de pronto la emoción invade las vidas que hemos escogido para nosotros. Lo único que espero es que pase lo que pase y llegue lo que llegue, me agarre con el discman puesto.


Hasta aquí este extenso relato que es mi primer post en nuestros blogs, espero no haberlos aburrido con mis divagaciones fruto del insomnio y de profecías febriles.

Un abrazo,


Santiago Rivas


(los hechos descritos en esta predicción nefanda son producto de la ficción, cualquier parecido con la realidad será producto de la ira de Dios nuestro señor o de la mala suerte.)

8/8/08

Introducción: A nadie le importan las cosas que escribes en tu blog...

...y aún así abro esta página para poner lo que se me vaya ocurriendo, que no tenga nada que ver con música, porque eso lo pongo en elwalkman.blogspot.com. Bienvenidos los lectores que aparezcan de vez en cuando. No creo que les esté contando nada sobre mi vida, todo lo que ponga acá son cosas sobre las que se me ocurre escribir.

Sin más aditamentos, esta es la primera entrada.